NOTA: Sean Todos Bienvenidos al Cometa Digital.!
╚ Edicion del 22 de febrero de 2010

Últimamente he observado a muchos cristianos en diferentes Iglesias, algunos supuestamente ortodoxos. De esas observaciones, he aprendido algo muy importante sobre la fe que quiero compartir.

No basta con tener fe; es decir, no es suficiente creer en la existencia de Dios sin comprender, sin preguntar. En la fe hay algo sutilmente escondido que pocos logran ver.

Me explico, un cristiano pide a Dios de rodillas, bastante concentrado, lleno de amor devoto, pero Dios no le da. ¿Por qué?, porque pese a todo él no logra una verdadera comunicación con Dios.

Jesús caminó sobre las aguas, resucitó a Lázaro,  ¿Cómo lo hizo? No fue sólo por ser el hijo de Dios, porque ¡también nosotros lo somos!, Jesús tuvo y tiene una correcta comunicación con El.

Nosotros somos desobedientes y pecadores, Jesús por lo contrario obedeció al Padre en todo cuanto éste le ordenó, incluyendo su propia muerte por el sufrimiento de la crucifixión, él pagó el precio de su comunicación, la obediencia.

Jesús es pues un hombre muy seguro y confiado de sí mismo, y del poder de su fe, porque  él  no  ha  faltado.  Y  esa  fe,  así enriquecida por la obediencia y el amor al Padre, es lo que le da la seguridad que le permite caminar sobre las aguas y resucitar a Lázaro, entre otras acciones milagrosas. Algunos pedimos y Dios no nos da, entonces flaqueamos en nuestra incipiente y pobre fe, empeorándonos frente a Él. Hay que estar en paz con Dios para comunicarse, y sólo se está en paz con El, obedeciendo.

No basta con creer, es preciso, además, cumplir con lo que Dios nos manda, no hacer lo que él no quiere que hagamos, y sólo así se obtendrá una comunicación correcta con el Padre. Ningunos nos atrevemos a caminar sobre las aguas, ¡pero sí somos tan pecadores!, no tenemos la seguridad de poder hacerlo, pues bien sabemos que pecamos con frecuencia. Nuestra fe y confianza en nosotros mismos está minada por el pecado.

No soy de mucha fe, soy pecador, no endiabladamente pecador, pero peco; sin embargo, creo en el amor a Dios y en la obediencia a Él, por ello estoy tratando de ser menos desobediente. Inténtelo usted también, a ver si caminamos...

* El autor es abogado y ocasional visitante de la
Iglesia Casa de Restauración, y otras.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario

busy